El Cerdo FISAN

El Cerdo Ibérico, tiene su origen en el jabalí mediterráneo (Sus mediterraneus) aunque en su genoma se encuentran también trazas del jabalí europeo (Sus scrofa) y el asiático (Sus vittatus). Las características geográficas de la península ibérica favorecieron el aislamiento de las distintas estirpes de cerdo ibérico, lo que sumado a la selección de distintas características por parte de los ganaderos dio origen a múltiples líneas genéticas provenientes de un tronco común.

Las distintas variedades del tronco ibérico tienen características morfológicas comunes/ y, sobre todo, presentan todas la capacidad de la infiltración de grasa en el interior de los músculos (no siempre visible) que le confieren su textura, aroma y sabor característicos. Las razas que forman el tronco ibérico se clasifican básicamente por su aspecto externo, tomando en consideración tanto su color como la abundancia de pelo de la piel.

Negro,
retinto, rubio, manchado,

¿Sabías que...?
... el Cerdo Ibérico
es en realidad una agrupación racial autóctona de varias estirpes agrupadas en lo que se conoce como "Tronco Ibérico"
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En FISAN, el trabajo de cada temporada empieza en la dehesa, a veces a cientos de kilómetros de sus instalaciones. Por una parte seleccionando la genética y la morfología de las piaras que formarán la materia prima de la campaña y por otra parte asegurándose de que su crianza sea correcta y de aprovechamiento óptimo.

En cuanto al tipo de Cerdo Ibérico y su selección en origen, a lo largo de un siglo de trabajo FISAN se ha centrado (aunque no en exclusiva) en el empleo de ejemplares de la variedad Retinta Extermeña Silvela. Esta es una variedad con origen a principios del siglo XX, obtenida a través del cruce entre verracos retintos portugueses y hembras retintas extremeñas. Es una estirpe con animales de aspecto longilíneo, con jamones y lomos bien desarrollados, de esqueleto fino y con coloración uniforme retinta.

Pero, la verdad es que, para asegurarse una calidad extraordinaria en sus jamones y embutidos, FISAN presta también un gran cuidado a su crianza: Mendiante visitas continuas a las dehesas; Supervisando en persona el correcto campeo y desarrollo de los animales; Vigilando el ejercicio en libertad y la alimentación natural a base de bellotas. Factores esenciales para obtener la untuosidad, la textura y el aroma que hacen de los productos ibéricos FISAN algo único y singular.